Dr.Atl – El Rebelde

Gerardo Murillo, mejor conocido con el seudónimo de Dr. Atl, es un escritor, pintor y vulcanólogo jalisciense apasionado del arte popular, el paisaje mexicano y los ideales del nuevo orden social.

Se crió en Guadalajara durante el Porfiriato dentro de una sociedad altamente conservadora y en 1895, a los 20 años de edad, consiguió trasladarse a la Ciudad de México para estudiar en la Academia de San Carlos.

Fue alumno de José María Velasco y heredó su exhaustiva vocación pictórica, su observación metódica y una innovadora fuerza expresiva.

Dos años más tarde obtuvo una beca para estudiar en Europa, estancia que se extendería por varios años durante los que estudió filosofía, derecho penal, psicología y teoría del arte. Entre otras actividades, y por sus fuertes intereses políticos, colaboró con el partido socialista de Italia.

A su regreso a México trabajó como investigador en San Carlos y fue llamado agitador por transmitir a los alumnos ideales más arraigados con el arte popular que con las bellas artes, siendo el primero de una nueva generación que se manifestaría por la necesidad de revivir una pintura mural con sentido público, como había existido en diversas culturas del México prehispánico. Entre estos jóvenes se encontraban José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros quienes años después participarían como los principales estandartes del nuevo muralismo.

Con el estallido de la Revolución en 1910, Murillo emprendió un segundo viaje a Europa donde fundó el periódico Action d’Art y la Liga Internacional de escritores y artistas en Francia. En 1913, al enterarse del golpe de estado a Madero, regresó a México.

Gracias a sus dotes políticos fue encomendado a entrevistarse con Emiliano Zapata en Yautepec para pedirle que se uniera a Carranza y así derrotar a Huerta, propuesta que Zapata aceptó. Aún permanecen las cartas que narran el desarrollo de esta histórica relación que cambió el rumbo de la revolución.

Dr. Atl comulgaba con los ideales revolucionarios a favor de la promoción y crecimiento del arte, la literatura y la ciencia que, según él, eran factores primordiales de progreso.

Murillo se desempeñó por varios años con gran audacia política como rector de la Escuela Nacional de Bellas Artes (Academia de San Carlos), donde reformó a fondo los programas de estudios. En 1920, al ser relegado de puestos públicos, retomó su fase de escritor, publicando un año más tarde el libro “Las Artes Populares de México”, obra pionera en su clase que revaloró la riqueza del quehacer artesanal y las tradiciones en nuestro país, siendo un libro altamente valioso hasta la actualidad.

Entre sus obras más importantes destacan los retratos de Carmen Mondragón o Nahui Ollin –bautizada así por el mismo Murillo–, icono de la mujer moderna mexicana, pintora, poetisa y modelo quien, considerablemente más joven, sostuvo una tormentosa relación amorosa con el artista, descrita en su autobiografía publicada en 1950, “Gentes profanas en el convento”, donde narra pasajes de su vida en pareja mientras cohabitaron extravagantemente en el Convento de la Merced.

Dr. Atl tenía una gran afición por los volcanes y dedicó una cantidad importante de su obra a la representación del Popocatépetl y el Iztaccíhuatl. En 1942 fue testigo del nacimiento del Paricutín en Michoacán y para conmemorarlo publicó el libro “Cómo nace y crece un volcán: el Paricutín”.

Años más tarde Los paisajes y narraciones realizadas por Dr. Atl en esta época serían de gran influencia, para el arquitecto Luis Barragán, quien mediante la colaboración con Atl se convencería de desarrollar el plan maestro de urbanización del Pedregal de San Ángel sobre la lava del Xitle, al sur de la Ciudad de México a mediados de los ’40.

Fue condecorado con la Medalla Belisario Domínguez por su desempeño en las Bellas Artes y dos años más tarde recibió el Premio Nacional de Bellas Artes. Gerardo Murillo murió en la Ciudad de México el 15 de agosto de 1964, en plena actividad artística a pesar de haber perdido una pierna como consecuencia de un accidente sufrido en una de sus expediciones al Paricutín.

El Dr. Atl, José Clemente Orozco, Luis Barragán y Jesús Reyes Ferreira, son parte de un grupo jalisciense de alta influencia cultural en el México moderno, representantes de una visión muy arraigada y realista de la mexicanidad.

Más que obras maestras, en conjunto, las pinturas de Dr. Atl conforman un vasto compendio de su emotiva visón: la de un nato observador, cómplice atemporal de los árboles, las piedras y las nubes.

Adrian Ortega Hijar

@adriano_rtega

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